En el mundo existen algunas personas, tan solo unas pocas, que poseen una luz peculiar, ese algo que les hace brillar de un modo muy diferente por encima del resto sin ni siquiera pretenderlo. Hace tiempo conocí a una muchacha que se convirtió en mi hermana. Ella me enseñó muchas cosas buenas. Me regaló sus alas cuando las mías se rompieron y siempre me proporcionó un hombro donde apoyarme. Me obsequió con sonrisas, con juegos tontos y canciones. Sí, aquella muchacha de ojos inocentes y sonrisa burlona me mostró el mundo de nuevo, cosas maravillosas, cosas que casi había olvidado por completo y me recordó lo fuerte que era. Yo la había mirado durante años pero nunca había sido capaz de verla realmente hasta aquel momento.
Tenía esa luz, esa a la que me refiero, pero a veces, incluso ella necesita que le recuerden que puede iluminar el mundo entero e invadir la oscuridad dejándola a la altura del betún, humillándola de un modo inconcebible para el resto. Porque me enseñaste a no tener miedo,hoy te recordaré no solo lo importante y especial que eres para mí, sino que puedes volver a hacerlo y no debes rendirte jamás. Levántate, sacúdete las rodillas y sigue caminando, sabes que puedes y sabes también que si necesitas una mano
la mía siempre será tuya. Tú nunca me abandonaste, ni siquiera cuando los demás sí lo hicieron, jamás te fuiste y yo tampoco me iré. Creíste en mí hasta el fin, cuando nadie más lo hizo, incluso cuando ni yo misma lo hice. Por eso, por ti, hoy y mañana y siempre estaré a tu lado..
CUANDO ESTÉS A PUNTO DE RENDIRTE RECUERDA QUIEN ERES
No hay comentarios:
Publicar un comentario