- ¡Miranda! ¡Miranda!- gritó alarmado mi hermano- ¡Se ha caído una estrella!- no le contesté, todavía pensaba en mi deseo.- ¿Miranda que haces?- me preguntó examinándome atentamente.
- Pido un deseo.
- ¿Por qué?
- Dicen que si le pides un deseo a una estrella fugaz, se cumplirá.
- ¿Y esa estrella estaba fugada?
Su tierna equivocación me provocó una sonrisa.
-Sí, estaba fugada.
- Pues… no creo que se haga realidad tu deseo – dijo con expresión triste.
- ¿Por qué no?
- Se ha caído del cielo abajo. Estará más preocupada pensando en como subir que en cumplir tu deseo, eso, si no se ha hecho daño… porque si yo me hubiera caido desde esa altura, estoy seguro de que me habría roto una pierna -dijo preocupado.
Su inocencia y su ingenuidad me volvió a dibujar una sonrisa.
- No lo creas, pequeño. Las estrellas caen del cielo para hacer realidad el deseo de alguna persona, alguien con fe y que lo merezca realmente.



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